El grito de Tarzán no tiene "propiedad industrial"

Posted on 02/11/2007

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La OAMI rechaza registrar como marca el grito de Tarzán
PEDRO ALONSO (EFE). LONDRES

La oficina alega que es incapaz de determinar si el gráfico del alarido de Johnny Weissmuller es de una persona o no.

El grito de Tarzán reinaba en la jungla, pero no cautiva a los burócratas de la Unión Europea (UE), que se han negado a convertir el famoso alarido en una marca registrada. Los herederos del escritor estadounidense Edgar Rice Burroughs, creador del legendario “hombre-mono”, quieren patentar el chillido en la UE, sabedores de que pueden amasar una fortuna por el uso del grito en vídeo-juegos, anuncios y sintonías de teléfono móvil.

Pero tras una batalla legal de diez años, los responsables del legado de Burroughs (1875-1950), cuyo personaje vio la luz en el libro «Tarzán de los monos» (1914), se han topado con las reticencias de la Oficina para la Armonización del Mercado Interior (OAMI), el registro europeo de marcas con sede en Alicante.

El organismo se ha negado a registrar el alarido, en respuesta a la solicitud de la empresa londinense de propiedad intelectual RGC Jenkins & Company, que representa en el contencioso a los herederos del padre de Tarzán, según publicaba ayer el diario «The Times».

En la solicitud, Edgar Rice Burroughs Incorporated (sociedad de los herederos), incluyó dos imágenes que representaban el sonido de la llamada del hombre-mono: una de la onda del sonido y otra de un espectrograma (gráfico) de las frecuencias del grito.

El espectrograma, por cierto, procede de la primera película sobre el hombre blanco criado entre monos protagonizada en 1932 por el mítico nadador y actor estadounidense Johnny Weissmuller (1904-1984), acaso el Tarzán más famoso de la historia de Hollywood.

Sin embargo, la OAMI argumenta que el chillido, que consta de «cinco fases distintas», de acuerdo con las pruebas presentadas por los herederos de Burroughs, no puede registrarse como marca porque no cumple varios criterios necesarios para poder considerarlo así.

El registro aduce, entre otras consideraciones, que el espectrograma no explica con claridad el sonido y el grito tampoco puede ser transcrito a notas musicales. “Es imposible – según sostiene la OAMI en su resolución – reconocer en la imagen aportada si el sonido representado es una voz humana u otra cosa, como por ejemplo, la melodía de unos violines, unas campanas o el ladrido de un perro”.

“Nadie – prosigue la Oficina para la Armonización del Mercado Interior – podría imitar el grito de Tarzán a partir del espectrograma y nadie lee espectrogramas por entretenimiento”.


Desde RGC Jenkins & Company, Stephen James no ha ocultado su decepción por el fallo: “He pasado los últimos diez años – comentó – intentando conseguir la marca del grito de Tarzán, pero el problema (finalmente) ha sido reproducir el sonido en papel”.
“Nosotros mantenemos que cualquiera que tenga entre cinco y 105 años de edad y que escuche el sonido, dirá que es Tarzán”, afirmó James tras conocer el fallo de la oficina ubicada en Alicante, al subrayar que “existe mucho interés” de gente que desea utilizar el nombre y el peculiar grito del «hombre-mono». Pero los herederos no se rinden ante la decisión de este organismo.

BATALLA LEGAL DE 10 AÑOS
La UE rechaza registrar el grito de Tarzán

(…) Pero los herederos no se rinden y Stephen James ha vuelto a enviar una nueva solicitud a la OAMI, incluyendo esta vez un archivo sonoro del alarido, con la esperanza de un veredicto que les dé la razón.

Aunque Tarzán es uno de los personajes literarios y cinematográficos más conocidos del mundo, el origen de su grito sigue constituyendo un misterio.
De origen austríaco, Johnny Weissmuller -inolvidable en la gran pantalla junto a la mona Chita y su inseparable compañera Jane- solía decir que inventó su inconfundible alarido inspirado por los cantos tiroleses, a los que fue muy aficionado en su infancia.

No obstante, la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), con quien el actor firmó un contrato para encarnar al ‘hombre-mono’, alega con frecuencia que sus expertos de sonido amplificaron el grito de Weissmuller con varios ruidos animales.


Otras teorías aseguran que la MGM echó mano de un tenor operístico para grabar parte de la secuencia del célebre alarido.

NOTAS ACLARATORIAS:

1º.- A día de hoy, los herederos de Edgar Rice Burroughs, tienen registrado la palabra “TARZAN”, como Marca Comunitaria (marca Nº 000091736 y 001117183, Individual, y de tipo “denominativa”, para las clases 9, 16, 25, 28, 41 y 6, 12, 14, 15, 18, 20, 21, 24, 29, 30, 32, 35, 38, 42 -para distintos productos o servicios-, conforme a la
Clasificación de Niza). Y, como es lógico en estos casos, tambien han registrado la versión gráfica de la marca (como Marca Figurativa Nº 005117643, para las clases 1, 2, 3, 5, 6, 8, 9, 10, 11, 12, 14, 15, 16, 18, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 35, 37, 38, 39, 41, 42, 43, 45).

2º.- En la
Decisión del Panel de Apelación de la OAMI, de fecha 27/09/2007 (In Case R 708/2006-4, relativo a la presente información) se especifica exactamente que:
“(…) 46. – Esto es precisamente porque los sonidos, no son sólo la música en el sentido mismo, sino que pueden funcionar como una marca de fábrica, pero en otra forma cuya reproducción gráfica apropiada cuando la notación musical es tan difícil o aún inconcebible, que el legislador ha añadido, en julio de 2005, la nueva Regla 3 (6) CTMIR que permite a la clasificación de archivos de sonido, en un uso electrónico CTM (e-filing) y junto con una representación gráfica. Tales archivos de sonido realmente realizan las exigencias de ser fácilmente accesibles y autónomos, como la Oficina publica el archivo de sonido en formato electrónico y. entonces, el lector del Boletín CTM será capaz de oír el sonido.

“47.- La deficiencia en la representación gráfica se extiende no sólo al Artículo 4º y 7º.1,letra a) del CTMR o las provisiones correspondientes de Primera Directiva de Consejo 89/104/EEC, de 21 de diciembre de 1988, para acercarse sobre las leyes de los Estados miembros que se relacionan con marcas de fábrica, que estaban en el caso “Shield Mark” y “Sieckmann”, pero también a las exigencias de fecha de clasificación bajo el Artículo 26 CTMR en relación con la Regla 9.1 del CTMIR. Algo que pretende representar un sonido, pero no es inteligible o claro no puede ser considerado como una representación de la señal en absoluto. Algo que no es inteligible como una representación no es una representación de una señal. El caso presente es diferente de la situación donde una combinación en color fue archivada porque el aspirante reclama esta combinación en todas las disposiciones concebibles (que no es aceptable, cf.ECJ, Juicio del 24 de junio de 2004 en caso de C-49/02 “Heidelberger”, y por el Panel de Apelación, Decisión Nº R 1004/2006-2 del 13 de diciembre de 2006, “Púrpura/blanco”); en aquel caso, la representación como tal estuvo presente, pero lo dañino fue la reclamación del aspirante de que él no, o no sólo, deseó proteger la señal como representado en aquella representación, sino también en muchas otras formas y combinaciones. En este caso, que ha sido archivado como una representación gráfica por el principio de no capacidad de representación gráfica de una porción del sonido solicitado. El examinador, por tanto, estima correcto rechazar la atribución de una fecha de clasificación.
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